El valle de los Reyes

Como los cuerpos de los antiguos faraones, los edificios de las viejas fábricas son vaciados de todos sus órganos y  embalsamados, esta vez con cemento y no con natrón,  en un minucioso ritual con la esperanza de otra vida, más allá de las fuentes del Nilo y de la fase depresiva del ciclo económico. Pero como este es el último ciclo económico, serán los nigromantes de las hordas y los saqueadores de tumbas, y  no los dioses del mercado, los que insuflen una nueva vida a estos cadáveres de ballena.

Fotografía 7

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