Poesía 2002-2010

Recopilación de poemas escritos entre 2002 y 2010. Poemas que, como afirma Eugenio Castro, se escribieron como si se estuviera realizando un conjuro, como una acción “que parece obedecer al intento de cumplir un rito destinado a la consumación de una necesidad imperante”.  Lo intentaba explicar, con mis propias palabras en 2007, en el siguiente texto:

Algunas pequeñas tonterías

Si un poema tiene la desgracia de nacer, entonces está ahí para ser leído.

No estoy orgulloso, pero (antes con cierta condescendencia y hoy por hoy contra mi voluntad) a veces los gestos pierden su oportunidad y se me malforman en poemas. Otras veces el poema se pretende gesto: la operación del lenguaje sobre sí mismo, operación que pueda contagiar los acontecimientos. Lamentablemente, y por contra de lo que Rimbaud proponía, casi nunca es capaz la poesía de ir por delante de la acción, ni siquiera de marcar su ritmo.

Este libro recoge una pequeña porción (la más irreductible) de los poemas a los que, de una forma u otra, he tenido que resignarme en los últimos cinco años. Existen, y el único acto más monstruoso que su propia existencia es negarlo. Algunos de estos poemas fueron espontáneos y suficientes; otros reclamaron una reescritura insistente, un afinamiento siempre insatisfactorio que, en algunos casos, aún hoy no parece terminado. Sus características comunes son la antigüedad y la autonomía. Se trata de poemas que aisladamente tienen sentido aunque en su momento hubieran formado parte de conjuntos más amplios. De cualquier forma mis poemas apenas son hijos del entusiasmo. Su filiación con cierto tipo de patología parece más clara.

No todas las épocas son iguales entre sí. La poesía, en este tiempo de hiperinflación textual y destrucción de la experiencia directa, puede ser contraproducente y es, en el mejor de los casos, casi inofensiva. A pesar de todo, resisten todavía en ella algunas posibilidades que, tomadas con una inocencia a prueba de bombas, noticias, teorías literarias, cansancios, aplausos, modas y partes de guerra, justifican cierta permisividad con estas pequeñas tonterías.


*
Sin palabras
Era verano, ¿recuerdas?
y la tarde se rendía en un ocaso que doraba los campos enormes.
Estábamos de vuelta
y el tren
en su trotar por los raíles en la orilla del crepúsculo
te había acunado hasta acomodarte en mi regazo
mientras el sueño te invadía dulcemente
a través de una nana que calaba por completo la realidad.

En el fondo del paisaje,
tras el cristal,
el séquito de la noche preparaba el regreso de la cóncava oscuridad
con los primeros latidos de algunas estrellas,
la brisa buscaba un lecho entre la hierba meciéndola
y los pueblos se sucedían
celosos de sus secretos
recogiéndose hacia dentro
-luces azules en las casas
callejuelas abandonadas-
reconfortándose sus gentes
en ceremonias circulares alrededor de la sangre del clan.

En el fondo del paisaje,
tras el cristal,
el mundo inmenso bajaba su voz
extendiéndose hacia nosotros
en una plegaria total.

En el fondo del paisaje
tras el cristal
el océano del anochecer
se tornó íntimo
y nos anegó
en un misterio desbordado.

A este lado
tu dormitabas el fluir de una agua ligera
haciendo equilibrios entre el ensueño y la conciencia
agotada de reír
sobrecogida de felicidad.
A este lado
la luz en cálida disolución nos definía a fuego lento
y tú te acurrucabas dentro de tu corazón
asustada de alegría
incrédula de ti misma
delirante de fascinación.

Estábamos de vuelta
en lo profundo del verano,
veníamos de amarnos
con la vida afónica
de tanto usarla,
con el alma sobresaltada
tras entrar en barrena
arrojándonos
por los filos de la sombra y el milagro,
por la elevada música del amor,
a los mares sin fondo
del espíritu humano.

Y supe sin saber.
Fue en ese momento.

Me lo dijo el cielo
en su titánica hemorragia añil.

Me lo dijo el páramo
en su espacio abierto sin final.

Me lo dijeron los asomos de ciudad
que el hombre construye entorno a su sed.

Me lo dijo tu respiración
que bailaba con mis caricias
y tu mano en la mía
apretando
como si pudieras agarrar un fantasma
y quererlo para siempre.

Para siempre.

Me lo dijo el cosmos entregado a los pies de nuestra mente
ahondándonos los ojos.
Me lo dijo tu amor de muchacha,
tierna ilusión regalándome un desnudo.

Y supe sin saber
porque supe sin palabras.

Supe que no habrá muerte
pero no sé como poderlo explicar
porque supe sin palabras.

Supe que no hay Dios,
que todo es poesía y calor,
que todo es una canción de amor
pero no se cómo poderlo explicar
porque supe sin palabras.

Supe que te amo desde siempre y hasta siempre
aunque algún día no esté.
Y supe que amarte es la forma accesible de ser
lo que supe sin palabras.

Supe la respuesta
pero la supe sin saber.

La supe amándote,
de vuelta.
Era verano,
¿recuerdas?

Fue sin palabras.

                                                       17 de Julio de 2002

*

Los hijos de los que os avergonzáis

Un bordillo lo suficientemente hospitalario para hablar durante horas,
descarnar los engranajes de una rutina que se encorva,
hay mil formas, todavía hay mil formas.

La medianoche se folló a cenicienta sin permiso y sin rosas,
y nuestras quimeras velan compuestas en el sepelio de la novia.
Somos lo que somos, los que somos y a solas.

Los que queremos hacerla y no sufrir la historia,
los que aún no enmarcan su papel en esta parodia,
en este catálogo de intenciones desnatadas
entre poco inocentes y muy estúpidas vallas publicitarias.

Nos faltan razones
y nos sobran palabras manipuladas por prestidigitadores de capa y corbata.

Y empuñaremos con firmeza la negación,
que nos niegue a traficar con nuestra alma,
aunque estemos enfermos de desesperanza,
aunque nuestro futuro sea un desguace de morales coaccionadas.

Cuantas gotas de cielo se nos escapan,
cuantos pensamientos no hayan su trampa
y corretean, coherentes e incendiarios
despertando las alarmas.

Los pretextos mendigan nuestro perdón
pero la rabia no sabe de lisonjas,
las manecillas de su violencia nos censuran el corazón
pero aún quedan piedras para traducirles nuestro idioma,
a tantos rebaños de ovejas sordas,
que pacen una boba retahíla,
en los prados apolíticamente correctos de su cobardía,
y encontrareis un laberinto de excusas,
en el que desorientar vuestras culpas,
para volver a casa en navidad con las pezuñas y las conciencias limpias,
mientras jaurías de cárceles dan caza a la justicia,
por la que los hijos de los que os avergonzáis,
aún son capaces de arriesgar algo más que una compasiva sonrisa.

Verano del 2002.

*

Si me preguntaran que es la vida
respondería:
una estrella fugaz en la noche añil del universo.

Es el tiempo del verano.

Juega con las olas, niño-corazón,
antes de que sus relojes y sus corduras
te convenzan de que todo es inútil
atrapándote en una telaraña
colocada en primera fila
para ser testigo
de cómo las oportunidades son abandonadas en la orilla de un fiesta
donde el aire ya no baila
y sólo cabe esperar.

Aguas Profundas, 2003-2004

*

Preso del mundo

“No es verdad que tú seas hombre; eres un niño que no sueña.”

José Hierro 

Preso del mundo
los académicos despliegan sus medallas de palabras como si tú no existieras
los poetas se arrebatan de melancolía en sus versos como si tú no existieras
los enamorados se desordenan el juicio como si tú no existieras
porque tú no existes, porque tú estás de más
entre las estrellas que se afinan en lo alto
los planes de boda
y la satisfacción que sube desde el fondo de un espejo;
porque tú no existes,
tú solo eres presente vaciado,
un hueco de afonía,
un milagro, como todos,
pero tú te desinflas
entre tabiques de silencio
más gruesos que cualquier hormigón
mientras la noche levanta su campamento de inmensidad vetada
en la cresta de tus lágrimas…
mientras los objetos se alejan de ti
desembarazándose de tu presencia incomoda…
mientras se suceden los amaneceres tramposos en una sangría
y se escuchan los pasos que anuncian
lluvia de golpes sobre tu piel
y un niño dentro de ti
araña con pánico la puerta cerrada del trastero
la puerta cerrada del futuro
mientras ahí fuera los demócratas pasean sobre ti de puntillas
para no despertar leviatanes en sus conciencias,
para olvidar
que ellos te empujaron a ese agujero negro de cielos desperdiciados
que les hace el trabajo sucio.

Pero no rindas mi amor tu sed o tu venganza.
La luna se refleja en el escaparate de esta paz
y en nuestras manos hay piedras hechas con tus aullidos.

Aguas Profundas, 2003-2004

 

*

Dios no está en los prados calados de color,
ni en la tarde desvaneciéndose en brazos de la noche,
ni en el delirio erótico de la música sobre sí misma,
ni en el cruce de miradas del cielo y el mar en el horizonte.

Dios no está,
si estuviese
la realidad perdería
su maravillosa incredulidad,
la vertiginosa exclusividad,
la inaceptable conjunción de coincidencias necesarias
para el más nimio de los hechos del mundo.

Dios no está,
si estuviese
la vida no tendría mérito.

Aguas profundas 2003-2004

*
Fuegos fatuos

La noche regresa otra vez
en su visita insistente,
como una explosión detenida
que amasa en sosiego
y envuelve el mundo en harina de sombra.

La noche regresa otra vez
con sus preguntas amenazadoras
-esfinge alzada desde fondos profundos-.

Y la luz se repliega asustada,
y las calles acampan,
las ilusiones se difuminan
bajo holocaustos de estrellas que gritan.

La noche regresa,
atrapa, y asedia los sentidos indefensos.
Mi astronomía nunca supo desmadejar la tiniebla.
Los niños arrojan piedras
a la cara del cielo.

La noche ha vuelto.
No hay por donde huir.
Los corazones se blindan,
la ciudad es silencio o una letanía de insectos eléctricos.

Se apergaminan los miedos,
Otra noche, otra vez.
La noche instaurada
de nuevo, absoluta.

El cosmos se persigue la cintura
a través de telares, lenguajes, señales,
que trenzan canciones de cuna
y pliegan las mentes.

El universo insistente.
Fuegos fatuos vertiéndose sobre su centro.

La materia es tiempo
en combustión espontánea.

La vida hierve.
Implosión sucesiva de burbujas
hinchadas de palabras.

Aguas profundas 2003-2004

*
La nieve

La nieve, cayendo,
un grito de silencio,
agua y tiempo
a cámara lenta…
presente perfecto.

La nieve cayendo,
cayó, cayendo.
No hay pasado
-sólo cambio sin movimiento-.

La nieve cayendo.
Coreografía de mundo que se abre en secreto,
minucioso ritual
de realidad entregada a amarse por dentro.

En un vértigo de copos que no se repiten
copos únicos, milagros pequeños,
universo repleto.

La nieve cayendo.
prodigio a prodigio,
copo a copo,
lloro…
¿qué es todo esto?

La nieve limpia cayendo.
Mundo imposible
mundo inmenso…
Inmensamente cierto.

Leire, Navarra Febrero 2004

*
Hipotermia de espíritu: 11 de marzo, Madrid

Resulta violento hoy pretender, pretender cualquier cosa, intentar lo que sea.
Hay mañanas en las que la voluntad no puede estar a la altura de las circunstancias.
Hay mañanas en las que sabe tan hosco cada instante…
Los ilesos por un lado… permitiéndonos el lujo del suspiro o la palabra,
La ciudad allí fuera por otro…toda entera una inmensidad aullante de dolor.

Madrid se ha roto
y en cada trozo del espejo hay un muerto que pregunta ¿por qué yo?,
interrogándonos con un intolerable ¿por qué yo?

Madrid es un pozo negro excavándose en la boca de los estómagos.
Un amasijo de sufrimientos trenzados.
Una pregunta-estaca repleta de ecos.

Hoy un huracán de terror arremetió ferozmente
con las personas queridas a su alcance y disposición
burlándose de nuestra condición de mujeres y hombres.

Cuando el orgullo de estar vivo se hace añicos,
el resto de la existencia ya no se sujeta bien y las cosas se despegan.

Yo ya no sé, y eso es lo único.
No sé, ahí, agazapado
dentro de mí impotencia muda
que me niega esa porción de mundo que me corresponde transformar.

No sé,
pero supongo que poco se puede saber cuándo la sangre y los muertos chillan.

Y no hay justificación
ni para el azar caprichoso,
ni para abrir la veda de lágrimas en una matanza,
ni para el ruin aprovechamiento de los cadáveres
-tierra fértil para las hienas políticas
oasis de avituallamiento para las banderas de todos los signos-

Me da igual quien tiró la primera piedra…
Cuando alguien se ve obligado a odiar todos los bandos sois culpables.

Sé que podemos reír, y compartir
y abismarnos en vértigo
pero todo esto termina donde comienzan las torturas en las comisarías
el lanzamiento de obuses sobre los zocos
o la explosión de trenes inocentes.

No vais a convencerme…
Yo seré traidor a todas las miserias y contendientes de vuestra guerra infame.
Yo sólo seré fiel a lo quede del orgullo de ser hombre o mujer.
Y si no tengo más remedio que odiar no os dejaré mi odio en bandeja de plata.

Sólo se hablar el lenguaje de los sacrificados.

¡¡¡Mis enemigos sois todo lo demás!!!!

11 de Marzo de 2004

*
Dios está en paradero desconocido.
He mirado debajo de la alfombra
y no le he encontrado.
He mirado en el desván
y no le he encontrado.
He mirado en los huecos del sofá
y no le he encontrado.
Ya no se qué hacer
con los bebes defectuosos
que se rompen en las guerras
antes de subir al cielo.

Vómito, 8 de Enero de 2005

*
Un verso
es perder
…..el tempo.
…….El final perfecto
………para este poema
…………sería besarte
……………¿Y DESPUÉS QUÉ?
……………….(Desnudarte)
…………………¿Y DESPUÉS QUÉ?
…………………..(Follarte)
……………………..¿Y DESPUÉS QUE?
………………………..(Correrte)
…………………………..¿Y DESPUÉS QUÉ?
Decir a tiempo te amo para echar el freno y no despeñarnos por el abismo.

Vómito, 8 de Enero de 2005

*
Cada huella dactilar
es única.
Pero yo no soy policía.

Cada olor del coño también.

Puedo ser tu venganza.
Sé que necesitas ser la protagonista.

Te pondré en el centro del mundo
durante un orgasmo.

Mi lengua no tiene escrúpulos,
sabe hacer la guerra sucia.

Sólo te pido a cambio
algo nuevo, distinto
una prueba
de que la diferencia existe.

……………………Tu olor.

Vómito, 8 de Enero de 2005

*
Ya no puedo ser
astronauta
bombero
dictador
ajedrecista
asesino en serie
ladrón de cuadros
obispo
biólogo
o el padre de tus hijos.

Cada decisión es firmar una sentencia de muerte.
Un sacrificio que mutila y empequeñece
las posibilidades.

El futuro se va haciendo más estrecho cada día
hasta el punto de que al final cabe en un ataúd
o una urnita.

Vómito, 8 de Enero de 2005

*

Es triste saber
que solo será una mentira de mí
una mentira que te gusta creer
la que tocará tu piel.

Vómito, 8 de Enero de 2005

*

Tengo la impresión
sí, es posible.
No hubo nada antes de ahora
y todos mienten.

Soy un cazador.
Tengo que atrapar que se yo
del fondo de tu boca.
Lo demás no se escucha.
El mundo lleva una mordaza.

Y ahora que Dios está drogado
deja de aparentar
que eres otra chica cualquiera.

Vómito, 8 de Enero de 2005

*
Quiero despegar. Si vuelves a leer algo mío, significa que habré fracasado.

Vómito, 8 de Enero de 2005

*
Dialéctica de ocaso

Lo primero,
de antemano…
esto está perdido.

Los veranos llegan muy rápido,
luego aceleran.
Y yo también sé quién soy.

Iniciados en el devenir
pecaremos de inocencia,
está escrito.

Aunque nuestra historia no tiene solución.
Y tú también lo sabes.

Aun así,
no es tan difícil.

Sólo quiero de ti tus imposibles.

Vamos en busca de nuestro hundimiento…
hasta que explote la contradicción
por transitar el resplandor que nos queda.

Verano de Clausura (Septiembre 2005)

*

Sonámbulo

Algunas noches te soñé
y desperté con una misión entre las manos,
casi un bebe prematuro:

Elegirte
y salvarte de lo no finito,
rescatarte de la evaporación hacia el silencio.
Seducirte
y eyacular entre la exuberancia de tus muslos mi amnesia,
para no recordar
que es imposible amarte,
que la culpa de quererte es sólo mía.

Sólo hacía falta salir ahí fuera
a recoger los señuelos
que yo mismo,
sonámbulo,
fui escondiendo
mientras dormía.

Verano de Clausura (Septiembre 2005)

*
Vértice

Con toda esta conspiración a nuestro servicio,
las estrellas,
los átomos,
la inmensa danza conjugada
de la materia
donde nada está de más.

Chapotear una conversación
agotados
después del orgasmo,
ese chasquido o punto de ebullición
que da la vuelta al ansia
y la convierte en melancolía derramada.

Con toda esta conspiración a nuestro servicio
chapotear una conversación
sobre cualquier pepita de realidad:

“Los niños se inventan canciones”
“La poesía sólo es válida en periodos contrarrevolucionarios”
“Me gusta mucho abrazarte de espaldas”

Oh sí,
somos la culminación.

Tu risa… tan inaudita.
Siempre inaudita.
¿Cómo vamos a morir?
No digas tonterías.

Somos dioses
bailando sobre el paladar del agua.
Aquí,
en el flujo de la noche.

Verano de Clausura (Septiembre 2005)

*
No fue ingenuamente

“O caricias, que llano ha sido el mundo”
Vicente Aleixandre.

Te irás, está anunciado.
Para siempre, después de los preámbulos.
Y yo me quedaré
con muchas más ganas de ti
de las que nunca podré demostrarme.

Entonces sufriré, está anunciado.
Tú estarás lejos,
y la distancia será una herida abierta en sal
y los recuerdos un cerrojo tan súbito.

Y dolerá todo aquello que no hicimos.
Será el pecho
un niño de porcelana hecho añicos.

Pero,
lo único de verdad importante:
Si desperté este juego
no fue ingenuamente.

Por el drama
que nos prohibió la trivialidad de los días.

Por la venganza
a la que nunca tuvimos derecho a entregarnos.

Por la nostalgia en bruto
y no el mundo como una espuma que apenas molesta.

Verano de Clausura (Septiembre 2005)

*
Síntomas de otoño

Te alquilé mi corazón hasta que se avivaron las mareas.
De nuevo,
te marchaste cuando llegaron las uvas,
en Septiembre,
con la playa desabastecida como en una huelga,
Septiembre,
cuando el mundo pesa tanto
y somos tan poco,
comprendemos
y se hace tarde.

Ya somos nada. Y siempre fue tarde.

Ahora,
cada vez que me poso en el mundo se cierra de golpe…

Verano de Clausura (Septiembre 2005)

*

En los límites de esta luz

Vine a ser encontrado.
Cada tránsito del temblor me solicitaba.
Soy ese canto de apenas respuestas.

Cuando me guiaste hasta aquí,
ese día,
te sentí al borde.
En tu manera de conducirme
y en tu manera de callar
supe que sólo podrías decir lo definitivo
Con el lenguaje de este rincón.
Y casi te alcancé
Casi dejaste de ser horizonte…
Pero tus labios estaban tan fáciles
que no pude llegar.
No podía escucharte,
no podías competir
con el grito carnal de tu boca.

Ahora
he sido llamado.
No sé si por tu ausencia
o por algo más grande que tú.
Para completar este movimiento
solamente tuve
la onda expansiva
de nuestros intentos de amor
y, al salir de casa,
Un auspicio azul en el cielo.

Y si embargo ya aquí el aire es una transparencia de frío
quemando en el pecho ramitas de laurel
y el otoño todo descarga sobre mí su pelotón de fusilamiento:
los árboles a punto de explotar de amarillo;
la tierra, compacta de luchas entre tonos marrón;
ángeles de vaho haciéndose nube en cada aliento.

Aquí, en el mediodía de lo infinito delimitado.
Donde se abarca lo innumerable de un solo golpe.

Los pasos de las palomas
que son gotitas de peso sobre el suelo.
Mira: cada uno es nuevo.

Los parpadeos de plata que se amotinan en el estanque
disparando destellos al día omnipresente.
Mira; cada uno es único.

Las hojas que se desmayan gordas de verano,
borrachas ya de tanta luz.

Los niños pequeños
dando torpes pasitos
sobre su eclosión incipiente.

El viento
que intenta pasar de página,
pero el parque permanece
En su rubia plenitud.

¿Me he dado cuenta, verdad?
Oh ¿acaso se puede ir un poco más allá?
¿Acaso puedo decir alguna otra cosa?
Acaso este momento está más allá de su conmoción.
Sol de Noviembre
bajo el don de tu hospitalidad
puedo alcanzarlo todo.

De ayer noto, poso sobre poso,
el abono de ilusión que han ido dejando
las distintas capas de los hombres en su consumación.
Dice, muy bajito: continúa, continúa
(¿tú lo escuchaste verdad?)
De mañana el soplo de la fecundidad.

Sospecho que sería este minuto un buen sitio
para descubrir nuestro destino.
Capaz está la correlación de fuerzas
de desencadenar la gran promesa
que nos parece la vida.
Y la telita de araña de la realidad tiembla.
Que todo pueda romperse sin previo aviso,
eso explica lo ardiente.
Eso explica
que los besos no den nunca abasto.
Nuestros besos…
mi búsqueda en tu esfuerzo por encontrarme.
La necesidad nunca extinta, como la sed.
Cuantas veces sobre este césped
pusimos en juego
todos nuestros recursos.
Recuerdos de ti.
Los recuerdos aquí ya no hieren ni consuelan,
Sólo confirman un poco
lo siempre sabido.

Quizá quisiera que estuvieses ahora conmigo
porque que sé que sólo te busco a ti,
o al perfil con el que te construyo,
En este deseo tan tonto
de querer casarme con cada chica guapa
que pasea delante de mí
con gabardina y bufanda y gorro de lana
y olor a horno de pan.
Debe ser que puedo descifrar
todos los mensajes que aquí dejamos
por si un día se acababa el mundo.

Oh es cierto.
aquí te amé en el arco iris
de una tarde de Agosto
donde supimos de repente
tantas cosas que jamás podremos decirnos.
Donde los gestos
eran sombras de giros
que nos cogían desprevenidos.
Es cierto.
¿Es cierto?
¿Existes
o sólo eres una plegaria
que a veces se puede acariciar
para seguir urdiéndome?

Quizá quisiera que estuvieses ahora conmigo
para descansar de tanta esperanza
y de tanta fe.
Para ganarnos otra prorroga.
A veces lo quiero.
Pero no esta vez.
Tan al filo
Seria intransmisible para ti.
Y sin embargo sé que nunca te amaré
De un modo más perfecto.

Lo demás se ha reducido en mí.
Irrumpe.
Entonces,
(Ya está
ya está)
el reto más grande, lo que aparece,
no es más agresivo
que la presencia del silencio.
Lo más denso supone ya
agua cristalina.
Puedo descender hasta allí
sólo para sentirme posible.

Y soy yo lo necesario.
El heredero de esta espiral.
Acojo el mundo a mi servicio
Y no estoy solo.
Los otros que pasan cerca
no están fuera del ámbito.
Reconozco en ellos, existentes,
mi propio empuje y caudal,
nuestra común capacidad para el futuro.

Y no estoy solo.
Estás aunque tú no lo sepas y yo no entienda cómo.
Estás porque sé
que tú propia conciencia también te conmueve,
que llegaste hasta aquí por este camino.

Hasta aquí.
Donde yo soy lo suficiente (o tú, o cualquiera).

Hasta aquí .
donde el otoño es tan hermoso
y está tan de más
que si está
no cabe ya ninguna duda.

Y como una cúpula de amor
desciendo sobre todo y lo cubro
de un dolor tan dulce
apto para reconciliar
todos los contrarios.

Hasta aquí.
Todo indica
que era esto,
aunque no pueda confirmarlo.
(¿lo era mi amor, lo era?
Ah palabras, ah fatiga)

Hasta aquí.
Donde lo que no se puede decir
parece compartido.
Hasta aquí.
donde nuestros círculos completan
su locura o significado.

(Y bien, cuando te desnude,
creo que será exacto).

Ahora que ya estoy lleno de tu escondite,
en tu escondite,
frente al lago.

Superado de amor.
Entendiéndome con la muerte
en los límites de esta luz.

retiro

Parque de El Retiro. 26 de noviembre de 2005. Mediodía

POESÍA NÓMADA (2006)

*
Dios es error 404.
Gracias.
Por el vértigo. Por el asombro.

*
Un duende de amor esta ahorcado en mi estómago.
Y hoy, todo lo que toco se distancia.

*
Bombillas ahorcadas
bajo las que se malforman
personas como barcos dentro de botellas de cristal.

*
Escribir en el teclado
es acariciar los pezones de una chica muerta.

*
Quiero decirte algo
pero todo peca ya de pretencioso
porque en la ciudad-holocausto
ya nada es posible.

*
La hiedra (que antes fue bebe o abuela o amantes)
digerirá las ruinas y sin aplausos de Dios.

*
La policía evitó que te raptase.
Pero no podía hacerte ni la mitad del daño que nos hace esta maldita ciudad.

*
Por ella hubiese vendido al mundo a un pederasta de sueños.
Pero sabíamos demasiado para dejar de estar solos.

*
Bésala.
y deja que la tormenta asuma las culpas.

*
¿Hasta cuándo vas a permanecer en la orilla?

*
Odio nuestros cuerpos sin cicatrices.

*
Su forma de existir duele y acusa.
A su lado todo
parece aparatoso.

*
Eres bonita
como una playa agazapada
bajo el amanecer
después de un bombardeo.

*
Y en vez del augurio
llega la noche.
Una vez y otra.
*
Tu corazón es una cerilla ardiendo.
¿Hasta cuándo?

*
Cuantas veces intento acercarme y no encuentro el hueco,
y paso de largo disimulando, mordiéndome la punta del corazón.

*
Terapia de desintoxicación
para cuerpos vibrantes y hermosos
saturados de paz y cultura.

*
Quizá pudiera haber sido distinto
pero el mundo es tan ligero que los actos pesan demasiado.
Tú y yo reducidos a gestos.

*
Los recuerdos se inauguran al amanecer.
La lujuria, tus palabras ardientes, tus ganas de más
se extenderán por la superficie de los días
como ondas en el agua.

*
Pasa la vida delante de ti
como si fueses un tullido de guerra
pidiendo limosna.

*
Los muñecos se amontonan en el trastero como en un crematorio.
Que los chiquillos agoten la intemperie.

*
Lluvia de Abril
disuélveme y llévame contigo cuesta abajo
hasta un lugar donde los muertos no puedan marcharse
sin haber dicho todo lo que querían.
Llévame contigo cuesta abajo hasta el mar o las nubes.

*
Amo la paz,
pero la paz quiere matarme.

*
El amanecer no es una garantía.

*
¿Cómo podré decirte lo que quiero decirte
si nos tienen separados, prohibidos y troceados en horas?

*
Antes de marcharse dijo
que solo los nómadas entendían el mundo.

*
Quería cogerlo,
-cómo antaño cogía las moras silvestres tras cansarse la lluvia
cómo antaño cogía las conchas torturadas por la resaca en la orilla-

Quería cogerlo…
Pero mi valor no se empalmó.
(Socialización es impotencia).

*
A veces querría tocarte
hasta que el tacto volcase.

*
No movemos
como el guión lo exige
porque el desenlace tiene hora y alarma.

*
Señales de humo diciendo:
-socorro.
-quiero declinar contigo por el borde de la lujuria.
-estoy triste.

O lo esencial (y lo demás es demagogia):
ven.

*
Tuve que aparentar ser lo que era
para que pudiera verme,
para que me convirtiera en su injusticia.

*
Mientras yo te soñaba destrozándome el amor contra tu marcha, un hombre caía apuñalado doscientos metros calle arriba. A las 5.40 de la mañana, a la hora de la verdad, todo inconexo (tú, mi fiebre, la muerte).

*
Paseamos por la noche
como si nunca pudiéramos
reintegrarnos en ella.
Un vuelo rasante
Sin aterrizaje posible.

*
Apostaste por mí
Pero a tu lado nunca supe ser yo.
*
Crónicas de una generación triste y castrada,
Como una presa en el río de la evolución:
Somos los que sabemos cómo empezó el universo
pero no sabemos cómo besar antes de la muerte.

*
Hay un pasadizo para huir
de esta sangría de amaneceres desperdiciados
¿aún puedes romper los pronósticos?

*
¿La vida es cruel?
No jodas.
Y yo pensando en besarte el olor.

*
En la sala de cine vivimos
un sustituto de la guerra y el amor que nos correspondería
sentados en butacas
como cerdos sobrealimentados en establos.

*
Cuando la noche, como un general en retirada,
ha decretado la disolución de todas las unidades.
Y cada luz en las ventanas de la ciudad
es una ceremonia íntima
donde  los náufragos, cansados,
rezan a su propio corazón.

*
Nosotros los sin campo, los sin mar, los que tienen las estrellas vedadas por la halitosis de las fábricas. No podemos dar la belleza. El poema de nuestra generación está más cerca de una carta bomba que de Juan Ramón Jiménez.

*
Estamos escapando de la certeza.
Estamos alzando nuestras copas
en un desafío arrogante contra la disolución.

*
Sé que alguna vez lloraste por mi culpa.
Pero hay cosas que funcionan mejor rotas.

*
Le dije lo que ella quería oír
como nunca después podrá escucharlo.
Ella cumplió su parte del trato y  me hizo olvidar este exilio interior

(Todas las corridas se parecen).

*
Si te toco te gusta porque algo te contiene
y percibes que existes
y que no te derramaras hacia los márgenes
como gota o sonido.

*
El mundo es una desbandada de palomas
cuando te aproximas
con tu mano o tu hambruna.

*
Tienes una sospecha:
detrás de la mampara algo espera seducirte.

*
No es una cuestión de acierto.
Seguiría sin volar y sin poder agarrarte.


*

Ángeles de vaho
se volvían nube
cuando mi aliento
subía
como oraciones
hasta el invierno investido en Dios
en aquellos días
en los que tenía que aprender
a vivir
sin hacerte falta.

Enero 2006

*

Expectativas

Hasta que la muerte encalle
fluir con el torrente subterráneo del corazón
erosionando, gota a gota,
verso a verso,
el trasfondo del mundo
que es una misma textura por debajo de las palabras.
Apoyarte en tu calor y tu cansancio.

Mirar con la vista
como intentando resucitar fantasmas.
Tocar para confirmar
los límites y las reglas.

Respirar
y en cada inspiración
brotarán hojitas de fuego en el laurel del pecho.
En cada suspiro
renovar el otoño y las consecuencias.

Hasta que la muerte encalle
encajar
como si el peso y el cobijo
se hubieran partido
y nuestros cuerpos,
imanes de agua,
completaran el puzzle
y se volvieran el norte
de todas las brújulas.

Mudar la piel de los sentidos,
apagar el fuego y la luna y el mar
y los despertadores de asombros.

Aprender a caer.
Tirar en la mesa sagrada de la tierra los dados.
Fundar el amor,
luchar con el resto, que es combate
y las posibilidades que nos quedan.

Viajes, poemas, canciones, esfuerzos, amigos…
extrañas formas de tiempo
de eclipse en eclipse.

Hasta que la muerte encalle
portar el vigor,
asumir la apuesta y la altura del universo
como estar tumbado
arrojándote de cabeza a la noche
bajo la pleamar de estrellas con frío de plata
sincronizando
la mariposa eléctrica de tus neuronas
y el radiotransmisor de la materia sin destino.

Y sentir la Gran Música,
que es un silencio hondo, conectado,
suficiente.

Cuando la muerte encalle
regresar,
fundirte en cópula y deshacerte,
darte en herencia,
ser resultado
o fundamento
o eco de fuerza abierta.

Un movimiento preciso del despliegue
una nota apuntada.

En la Gran Música.

Y serás oído
allí donde la cigarras
toquen las cuerdas del verano.

Marzo 2006

 

CANTOS DE DESPLAZAMIENTO: PRIMAVERA ATLÁNTICA (ABRIL-MAYO 2006)

*
1

Cantar,
o esa forma de rezar de los que no tienen esperanza.

Todo quiere ser parte de mi despedida.

Casas magnetizadas.
Se arrodilla la ciudad en los oficios de la luz eléctrica.
El día,
que ya está en sus últimos golpes.
Todo un poco más sumiso a esa ley que hace caer
los labios a los labios
las sombras a los suelos
y los destinos a su peso.

Y se desarma
el complot de gajos carnales
de las chicas francesas.
Vuelven a casa
dejando tras de sí
el perfume de su cuerpo lujurioso,
sin predador.
Otra vez.

Lecciones de descompresión.
Con el último Sol jugando a los fantasmas
allí donde la realidad se pone poco convincente.

Alrededores de la estación de Hendaya, 7 de Abril.

*
2

Tiembla París
bañándose en luz.

Recién nacido el deshielo
del gran glaciar de color de la noche.

Alba o primavera de todos los días
inyectando a los objetos sus tareas.
Movimiento que canta en las ramas,
en los gorriones
y en los trasnochados
que pasean alrededor del cementerio de Montparnasse
sin el misterio resuelto.

Comprar fruta en los puestos de los argelinos
porque está deliciosa,
incompatibles
con la lápida cercana
que podría tener un oráculo escrito:
“había una vez un hombre capaz de amar los barcos dentro de botellas de cristal, tan minucioso como tú, que buscas entre las manzanas las mejores mientras te dilatas bajo la apertura del día”.

Manzanas cohesionadas en agua
y su sabor estallando en la boca
como pirotecnia fresca
ahora dulce, ahora hierba,
ahora la frontera definitiva
de los vivos con los muertos
y la respuesta increíble.

Sigue en marcha lo que parece que no puede dejar de estar.
La suavidad.

París, distrito XIV, Montparnasse y Rapsail, sábado amaneciendo. 8 de Abril.

*
9

Saint-Germain des-Prés reciente,
limpia de lluvia,
la tormenta ha terminado su enseñanza
devolviendo el mundo,
desconvocando las atenciones,
y bajo el aire mimoso
y con los colores delicados
la gente recupera las calles
las terrazas
el amor irresuelto…
consciente de sí misma
la floración.

Es aquí
donde juegan los niños frente a la iglesia,
pues han sobrevivido,
y un músico saca
de las cuerdas de su guitarra
canciones que hablan
de toda esta tarde de domingo enamorada de sí misma
que no deja de mirarse en los charcos.

sant germain

 

Saint-Germain des-Prés, distrito 5º, Paris, después de la tormenta. 23 de Abril.

*
10

Bosques de Bretaña,
estanque azul,
Sol que se redistribuye en todas las hojas.

La vida se ha relajado.

Carcajadas de brisa invisible
ahuyentan la superficie del agua.

Pájaros
como frutas de un árbol de sonido que estuviese siendo sacudido detrás de mi nuca a unos metros.

Cierro los ojos:
el mundo no se acaba.

Ahora es negro
con un foco dorado hacia la derecha de mi pómulo,
donde el calor se hace tacto.

A veces los veo pasar pero llego tan tarde.

La ¿mente? es hilandera de tantas atenciones
que todos los poemas mienten siempre.

Abadía de Paimpont.
Pasan los días como pasan los siglos como pasan las nubes por el cielo de Bretaña…
Sin ruido.

Horas echadas al fuego de las pequeñas cosas.
La vida es algo que quemar
para invocar el veredicto del mundo
(algo como este poema)
o un rascarse viejas heridas de amor en busca de la sangre
y su supuesta recompensa:
el veredicto del mundo.

Pero el mundo no atiende a nuestra sed de destino.
Míralo,
el lago y el cielo jugando a imitarse;
míralo
tan innecesario,
tan hermoso,
tan descarado:

Ya se ha vuelto a burlar
de todos las cuentas pendientes
(y se ríe con las olas
que al llegar a la orilla
se vuelven de gasa;
a mis pies).

Lago de la Abadía de Paimpoint, 24 de Abril.

*
11

Pleamar de plata vieja asediando el promontorio.
Un motín campesino de agua.
Se confunden el mar y el cielo en una fiebre gris
que interpreta el papel de horizonte.
Las gaviotas con su vuelo ceremonial.
Abril final.
No puedo testificar
como el agua ha cubierto la bahía
o como he llegado hasta aquí.
Impercepción del tiempo
o algo de qué hablar en una alameda antes de besarnos.

Abril final
aprendiendo a caer en mi propio peso
que son años y no masa;
acostumbrándome a mi alma
que es cuerpo y no espíritu.
Tengo algunos secretos que contarme:
una vez estuve entero
en alta apuesta de amor.

Y me dejo atardecer con la costa de Bretaña,
y me pongo sobre las cosas,
-unas ramas de roble allí abajo junto a las rocas-
y me inclino hacia ellas y ellas se acercan para sentirme.
Creo que quieren intentar completarme.

Entonces
todo se he revelado:
objetos-fuerza en lucha que se contrarrestan,
en el recinto.
En la inmensa sumisión de unos a otros,
a veces, el amor.

Vertiginosa pleamar de tarde, 25 de Abril, Mont-Saint-Michael.

*
13

Una chica enamorada del mar
erosionándose
frente a él, las horas,
abriéndose como una flor
ante la luz espejada
con olor a yodo.

Y su corazón se admira
con el tesón incansable de las olas,
con la muda de espuma en la piel del Atlántico.

Esfinge de paseo marítimo
¿qué amas con tanta impotencia?
Estás triste y renunciada,
querías límite y el mar no es vencible.
Estás triste y renunciada porque no encuentras.

Esfinge de paseo marítimo
buscas la Hermandad y por eso me miras;
los de nuestra estirpe… que nunca llegaremos a tiempo
para las noches de canciones en algún escondite con contraseña
-como esas casas coloridas del Port Vieux-
dando por perdido el paraíso.

paseo biarritz

Playa Grande, Biarritz, 27 de Abril. Comienzo de atardecer.


*
16

Mundo,
sólo un símbolo.
Pues, hasta una brizna de hierba
casi sin dimensiones
puede absolver todas las palabras.

Pozo sin fondo de regalos
sobreabundancia que ahogas sin daño;
las arrugas de este banco de madera
maravillosas en su irregularidad
me bastan.

El océano semidesnudo,
apenas cubierto por unos pinos,
parece granulado.
Sus miles de olitas
en misión de amor
hacia la arena mojada
donde se inmolan para que los niños
puedan fabricar castillos.
Y eso es el vértigo y me basta.

Cielo de color corredizo
azul norte en caída al mar y levadura de nubes pálidas en el sur que es tierra,
techo respirando
y la abismal cadena de causas
que desplazan nuestras vidas
con sus pequeñas puntas de alfiler de realidad avanzando.
Algo así como tener que cortarte las uñas
o trasladarte a la última batalla de la Guerra de Independencia…

Mundo,
donde se destruyen todos los adjetivos al intentar agarrarte.
Ahora fresca caricia
o tobillos lácteos de chica que lee
o una luz infantil que se tropieza con las nubes y cae;
ahora el océano y su llave de presa contra la tierra
profundamente presente,
fuerte pero tierno,
con su paciencia milenaria
haciendo regalos
que los hombres aprovecharán –playas y bahías-
para construir paseos marítimos
donde las noches de Agosto,
bajo el dominio de la luna bruja,
los labios puedan estar a punto de darse
y el corazón tenga el derecho de sentir
que ha estado en ese deslizamiento siempre.

Mundo,
ahora eres los pinos
que conforman con sus ramas
un complicado tatuaje
de tonos embarrados
sobre la piel azul del mar.

Mundo,
ahora estás en las metáforas que nacen y fluyen
de un manantial abierto
por la diana acertada
de este lugar que me contiene y yo abrazo con mis sentidos sagrados.

Yo,
dentro,
en tu baile, mundo.
Capaz,
junto con todo lo demás.
En la acción.

Si tuviera que rezar
aquella roca bordada de espuma en renovación
contendría misterio suficiente para siglos
si no fuera este lugar
y estas palabras
y este calor omnisciente
por detrás de las palabras
motivo suficiente
y abogado
de todas las cosas posibles.

Tú,
mundo,
conmigo,
soy el que puede dirigirte
hacia cualquier punto de fuga de mi deseo.

Tú,
mundo,
sólo conmigo,
soy el que puede vencer
el poder terrible
que demuestra cada segundo de continuación.

Porque soy yo el que se acepta.
Porque soy yo el conductor de la caída.

Monte Urgull, Donostia, suenan las cinco en el campanario de alguna iglesia. 
29 de Abril.

*
19

Sólo soy una ola de una explosión muy antigua.
No seré la última.
No será la última.
Soy un futuro ruido en la roca
pero no temo la espuma
ni el Sol atravesándome,
no temo extenderme hasta dejarme
pues porto un mensaje lejano
desde más atrás de la lluvia.
Los círculos crecen y se completan de forma extraña.

Porto la fuerza que hace las cosas.
Soy la fuerza que hace las cosas.
Nos deshará.

Tu boca será mi desplome reciente,
el relevo,
lleva el mensaje contigo.
-No hay traducción,
es el más acá de las palabras.-
Lleva el mensaje,
hazlo fértil,
derramándolo y perdiéndolo
por tus calenturas.
Contagia este encaminamiento.
Multiplica lo incesante

Nos devolverá
inútilmente
en la reinvención continua.
Universo
o latido sin contracción
o palabras organizadas.

Costas y bosques de la Sierra de Sintra, 6 de Mayo.

*
20

La dificultad de encontrarnos unos a otros,
esa será la canción de los años,
pero este sorteo hemos caído juntos en la misma noche;
Alfama, Lisboa,
un cuento morisco de callejuelas
con adoquines para insurrecciones que juegan a ser laberinto.

Amantes solos
en la afrodisíaca desorientación:
tejados, en formación rota, tomando la luna;
farolas, como saxofones de luz;
fado o mártir temblando en las gargantas de camareras cansadas
y el tiempo pasando de puntillas
sin querer enfadar la autoridad de la primavera
que nos palpita
con el corazón llamando a la puerta de los segundos
cada vez que nos saboreamos despacio
para no terminar nunca.

Amantes solos,
parece el barrio esta noche una mujer bañándose desnuda
y nosotros, espías
o gatos intrusos en un sueño abandonado.

En la hora de la dulce confusión.
Embriaga la noche,
el murmullo celestino del mundo,
embriagado también del bombón de licor
de la luna creciente..

En la hora del complot secreto
que enlaza todas las cosas en celo
frotándolas con nuestro resbalar.

En la hora del complot secreto
que conforma una guerrilla de sombras
para secuestrarnos en el error,
para no dejarnos salir.

alfama

 

Barrio de Alfama, noche del 6 de Mayo. Lisboa.
 *
 22

Inconclusiones

Soy una prueba, no el chivo expiatorio.
No soy más profecía que aquella que despierta el futuro
y le da unos dados que tirar.
Soy una misión incompleta en tus manos. Con amor.
“En la mesa sagrada de la tierra”

He viajado por los días y los lugares y las expectativas
dejando que las cosas tomasen mi medida,
portando instrucciones imposibles.
¡Oh! ¡No podía tocar nada sin desvelarlas!

He viajado por las solidaridades.
He sido un mal huésped de los mejores anfitriones.
Mis manos, ladronas, querían robar diamantes en bruto
de las prodigiosas minas de sus corazones
y luego devolvérselos
para que nunca más tuvieran miedo
de la pobreza ni de la sonrisa.

He viajado porque el desplazamiento es la fórmula
de la alquimia general.

¿Cómo si no el tiempo
(feroz, señor, torrencial hacia la nada)
una vez admitido, la única fiesta,
la única práctica de eternidad que funciona?

¿Cómo si no este mendrugo de mundo,
tan humilde e inmediato,
pone a nuestro alcance
todo el mundo y todos los mundos posibles,
todos los lujos y todas las distancias?

¿Cómo si no declarar inocente
un proceso tan lleno de crimen?
Porque es injusto, pero es inocente.
¿Cómo si no la violencia, imprescindible,
sin odio y sin malicia?

¿Cómo si no nuestras soledades,
sin dejar de ser soledades,
se reúnen alegres, gozosas, enlazadas, completas
en el fuego central?

¡Jugad amigos míos con la comida del banquete del mundo!
¡Levantad amigas mías vuestras copas al cielo sin redención!
¡Brindemos por todos los excepcionales que fracasaremos!

Es el desplazamiento,
que ejecuta la reconciliación erótica de todas las cosas.

Aprender a actuar para perder, sin cansancio.
Golpear con el tiempo el polvo de dioses
que cubre la tierra y desmerece
la misteriosa elegía
de cada momento hermoso.
Oír la belleza llorar. Caer con las cosas.
Entonces sí abre el instante su abrazo.

Solos, sin salvaguarda.
Por eso canciones o renovaciones de amor del presente.
Presente perfecto, continuo y fatal.

En el desplazamiento
que ejecuta la alquimia general de todas las cosas.

Autobús Vigo-Madrid y Parque Oeste, Madrid. 8 de Mayo.

*
Nos hemos alcanzado.
En el centro de la pista de los días pendientes,
nos debía el Big Bang este baile
(la circulación de la sangre es sólo uno de nuestros méritos).

Venimos a través del mapa
que puede inspirar a un niño
la foto de un faro en una revista.

Venimos de toda esa mitología de películas
que nos han sedimentado en la piel,
bajo la línea de flotación,
este ansia de ser vientos alisios.

Venimos de no saber leer un poema
sin confundirlo con nuestra carta astral,

De las canciones que sonaban en las afueras de la infancia
y nos hablaban, como oráculos,
de un mundo hecho arritmia de amor.

Si esto fuera un collage para un regalo podría recortar,
del librillo de letras de un cd,
el final de una estrofa parecida a esta:

“Huiremos haciendo autostop
nos enamoraremos del desierto
serán nuestros pechos la vibración
de las notas del bajo del tiempo
dormiremos en moteles con vistas al cosmos
limpiarás mi semen con agua de mar
perderemos el tren por otro polvo
nos iremos del verano sin pagar”

Plagiando páginas del diario adolescente
que escribieron nuestros sueños húmedos.

Nuestra vida como un buen plan
para hacer saltar la banca del Universo.

En los alrededores de un cambio de estación, Junio 2007

*

Ayer cambiamos de estación en esta ciudad tan evidente sin ti.

El solsticio,
que siempre ha sido un símbolo repleto de pálpitos.

21 de junio: en algún lugar sin coordenadas puedes encontrar, entornado,
el portal por donde se asoman dimensiones a estrenar.

Yo lo buscaba,
beso a beso,
en la exuberancia de tus tetas porque ya has llegado
y contigo los días en los que todo parece indicar
que la tripulación de la historia
recupera el curso de las estrellas

Contigo los días en los que todo parece indicar
que debajo del verano
nos vibra el cuerpo
entre ribera y suceso.

Y cuando digo todo me refiero
por supuesto,
a las amapolas que crecen en las áreas de servicio
y también a los extremos de los continentes que nos reclaman peregrinaciones.

Amantes de paso.
Hoy cenamos un tesoro furtivo
no sé si de olores irrepetibles o de moras silvestres.

Aquí, en la estancia juventud.

Y juntos el cielo, sonrojado por el cansancio del día, ya es llave que nos abre la anchura.
Y se e dilata la anchura hasta encontrar sus bordes al otro lado
-allí donde se posa la mirada como una pompa de jabón:
por ejemplo la línea de costa, que cada ola discute-;
y forma la anchura una esfera de amor
donde la muerte no puede ser otra cosa
que una rara noticia
sobre las costumbres de un pueblo lejano.

En los alrededores de un cambio de estación, Junio 2007

*
A ras del cabo de gata.

Santuario de iniciación
en la yihad que nos late en el pecho
a cada mano del juego del mundo:
el sentido de la tierra,
el coletear de los instantes cuando los caza un beso nuestro
los bosques interpretando la canción de las ballenas.

¿De verdad que no somos
un puñado de conchas
que el mar ha arrojado a la playa de Ancón
para que nos recoja algún dios enamorado
al final del verano cósmico?
Noche recién nacida
que duerme acunada en su propio sosiego.

La realidad en la orilla parece estar cogida con pinzas
mientras que en el faro, al final de la playa, ya resulta una puro ejercicio de fe
con sus aullidos azules
lanzados hacia la noche entera
que de tan intocable
se confunde con la luna.

Parece como si sólo pudiera rozar esta noche una canción
o nuestra entrega mutua definitiva.

Y hemos venido a parar aquí
persiguiendo el rastro de auroras boreales
que nos brillaban dentro del pecho
desesperándonos las cartas de navegación del día a día.
como dos hojas sin importancia que llevadas por el viento
hubieran hecho de este par de metros cuadrados
el remolino de la ciudad.

Abandonados por todas las flotas del progreso
en un pequeño pícnic infantil donde jugamos a querernos.
en latitud San Juan.

Hay hogueras de tránsito a lo lejos.
Vamos a aprender que toda luz tiene un precio de muebles calcinados

Estamos bajo los efectos alucinógenos de la intemperie.
y la disposición de tu piel se asemeja a pista de aterrizaje,
y las caricias y las lenguas
se deshielan sintiéndose tan hechas destino
que casi me obliga
a desatarme en la ardora,
convertida en ritual de fertilidad,
a concebir a nuestro hijo entre olas
amparados por todos los misterios y todas los signos,
embriagados de la fuente del mundo:
la sensación de porvenir investido.

cabo de gata

(Cabo de Gata, noche del 23 al 24 de Junio de 2007)
En los alrededores de un cambio de estación, Junio 2007

*
Comodidad en la vida al entrar la noche
en el curso alto del verano,
que siempre huele a continente perdido,
como la ruta de la seda que baja por tus ingles.

Es posible que tu homeópata tenga un remedio
para sanar esta tendencia de nuestras horas
a descubrir la verdad en todos los minerales.

Por ejemplo
aquella roca era realmente una bengala blanca
encendida en señal de emergencia
que nunca supimos ni sabremos leer.

Al parecer pretendía advertirnos
contra todos aquellos descarrilamientos
que estábamos cometiendo
sin apenas darnos cuenta.

Como los silencios bienaventurados,
y cuando parecía que no había nada que decir
las hojas del parque piaban.

O el eco de nuestra pasión
que nos devolvía el mundo repleto,
y así una habitación de mala muerte,
ocupada por nuestra sed,
se colmaba de lujos y tributos de todas las provincias persas.

O las verdades que nos asaltaron como un bandido
en el atardecer-frontera de Mojacar:
la vida es una crecida de complejidad.

Y es que si estás cerca
hasta pasear buscando sombra resulta excitante.
Si te siento cerca
estar despiertos
es subir y bajar series de ondas
que se mueven como tu falda
cuando caminas delante de mí encantando serpientes entre mis piernas,
serpientes que se mueven como las cortinas de la habitación en ataque de celos
ansiosas por tocarte mientras te hago el amor.

Y aquí estamos
cabalgando el nomadismo sin estribos,
durmiendo en un coche alquilado,
cenando en un paseo marítimo, melón que sabe a estrella fugaz sin deseo,
follando en la calita donde el mediodía se echa la siesta,
inventando mentiras que contarle al gobierno y a tu novio.

Y aquí estamos:
somos el brote más fuerte del árbol del mundo,
tomando desnudos, en una terraza, el aire suave de la noche
que nos prohíbe la dependencia.

Y recibimos la visita de los embajadores de la esperanza
que son siempre de brisa,
mientras tu fumas para no apagar tus sentidos
y yo recoloco lo que queda de mi energía
después del maremoto interior
que ha echado a dormir mis mejillas
y ha anclado todos los objetos que me rodean en si mismos,
es decir, en una existencia indiscutible (al fin).

Quizá
si vivir no fuera una distancia organizada entre tú y yo
llamaría amor a todo esto
y me dejaría apuntar por todos los cambios de viento en mi pecho-veleta
que tú has desquiciado como si fuera un juguete
a veces a propósito,
como vistiéndote sólo con aquel collar blanco y tus zapatos de baile,
y otras sin querer
como hablándome, con tu voz hecha para provocar naufragios,
de cómo te gusta que te habrán paso en el andén
al salir de un vagón de metro.

 

En los alrededores de un cambio de estación, Junio 2007.

*

Ya que sé cómo sabes por dentro
he de confesarte secretos de Estado
que todos hemos aprendido
a lo largo del circuito:
en Enero el paso de la vida juega con la carne subdesarrollada
como con escombros crujientes;
los solares de mi ciudad tienen una lógica demasiado clara;
y las vallas publicitarias no tragan saliva al mirarnos a los ojos
para ofrecernos su trampa de amor hecho ortigas.

Toda flor deshojada termina diciendo
“esta ciudad nos esta salinizando
los jardines colgantes
de nuestra Babilonia emocional”.

¿No podríamos escapar
como prófugos o bombas volcánicas
de este asentamiento
donde se intercambian esperas?

Sería un viaje iniciático
en la herborística y la erotización de todos los lenguajes.

Pues estaba en lo cierto el atardecer cayendo como una plaga de langostas.
Sí, tenemos el remedio.
Sí, algo nos diferencia.

Nosotros, amándonos,
no hacemos rebotar las imágenes en espejos sin juego.

Nosotros, amándonos,
invitamos a los minutos a desmayarse.

Somos noticias de otro mundo
que nacerá de la cáscara de este
sin libros de familia
sin sospecha preventiva en los encuentros
sin obscena exhibición de los anillos de los árboles.

Un mundo de desfiladeros repoblados
por selvas de comunidades sin previsión.

En los alrededores de un cambio de estación, Junio 2007.

*

Pausa.
Y entonces siempre el principio de nuevo.
Rozo nuevos imposibles con cada parada en ti.
Contigo se han roto todas las pautas:
¿eso es sauce o toque de queda?
¿Qué puedo hacer yo?

Quizá sirva
haberse dado cuenta de que todo lo que nos dilata
funciona con el mismo dispositivo:
realidad ampliada.

Por ello nos baila una peonza en la tripa
al hablar de las casualidades
de los sueños
de los paisajes exóticos
de la hipótesis Sapir-Whorf.

Puede que sea suficiente
provocar con cada beso un eclipse
o quizá lo consiga
dejándome sanar en tu orilla
calando la materia permeable a nuestro tránsito
o en el asombro que provoca el colibrí de los segundos,
por fin advertido.

Donde me siento derribo es en las palabras
estruendo y polvo.
Lo cierto es que esta fiebre del oro lingüística
ha fracasado como todas las demás.
Su dicha no admite rescate.

Por mi parte
lo único que quise decirte
es que ya no puedo imaginarme
sin que soples a través de mi cuerpo
buscando una vela que hinchar
para poner rumbo al borde de lo posible.

En los alrededores de un cambio de estación, 2007

 

*
Los cementerios frente al mar
son un puerto
esperando un buque fantasma
que se hundió en el Cabo de Hornos
y no llegará.

Valparaíso, Octubre de 2007

 

OASIS: PEDAZOS DE UN VERANO EXPERIMENTAL (Santiago de Chile, 2008)

*
Posible fisuras
Detrás de las murallas
De los días contados.

*
La semana en que coincidieron
Sus apuestas en falso.

*
Fracaso acuerdo entre corazón y sentido común
Muy cerca de tus deseos.

*
Vivir es sólo una pincelada de agua.
Que nada te haga sentir culpable
Por disfrutar
El privilegio natural
De tu amplitud.

*
En la noche
Nuestras manos
Jugaron a ser
Una diminuta
Sopa de letras.

*
Esa noche
tu ventana fue una apertura
al temblor grado cero del verano.

Tu cuerpo impensado
Una estrella sin fondo

Todo se dio con verdadero brillo.
Parecía el desembarco del presente.

*
Tú y yo
Zona de aprendizaje
Del paso del tiempo.

*
Dos gigantes

“Cuando Natura en su inspiración pujante
Concebía cada día hijos monstruosos”
La Giganta, Charles Baudelarie.

“Ella dormía donde no podía nadie: en el corazón de un gigante”.

Ya no sé mi amor, mi pendiente,
si es mi rayo mojando tu arena
si es tu risa invirtiendo mis polos
lo que nos ha convertido en gigantes.

Quizá sea esta isla
que también es un ancla
con la que los lugareños amarran a la luna
para que no asesine a los niños sin sueño
cuando, sonámbula, se vuelve pantera.

Aquí hay una sola dimensión, el azul,
y las olas son pócimas
y la luz, la luz…
apenas un poco de polvo molido,
polvo de estrellas que han quedado,
de pronto,
más cerca.

Desde este nuevo tamaño
hemos descubierto el mar:
no es más que una alfombra tejida
con la primera lluvia del mundo.

Desde este nuevo tamaño
ya no rescatamos el sentido de las piedras:
son sólo huevos
que el calor de un sol muy antiguo
no pudo incubar.

Y nos dejamos caer
dentro de nuestra propia inmensidad.

Enamorados,
como dos océanos en celo.
Suficientes,
como estrellas que viven de su propio calor.
Absolutos.

¿Qué número, qué palabra, qué trampa
podría atraparnos para vender nuestras pieles?
¿Qué espejo podría encarcelarnos?

Nos hemos adueñado
de un universo politeísta
que ha quedado vacío
tras la huida de todos los dioses.

Las ballenas buscan comida
entre los dedos de nuestros pies.

Nuestros pasos provocan aludes
en las dunas de las playas.

Nos recostamos en las bahías para follar
como dos huracanes enloquecidos
por el alcance de sus vientos…
tus gemidos remueven las nubes llenas de pájaros
… hay restos de un barco en tu espalda…
… restos de un país…
…restos de las tablas donde se escribieron las leyes…
mi semen gotea entre tus piernas
como la sangre de un tiburón sacrificado.

Y la muerte es demasiado pequeña
para poder enhebrar nuestro hilo.

Y los gritos se parecen demasiado
al crujido de las hojas
cuando las pisa el otoño.

Tú y yo somos la cima del mundo.

Formentera, Junio 2009.

*

No hay final

Me he ahogado tantas veces mirándote,
intentando sacar alguna conclusión imposible,
pero sólo sé besarte:
pura dinamita
para hacer estallar la carne del pez de mí pecho
que se mueve como un loco
tras picar en todos los anzuelos
que tú vas dejando, sin querer,
allí por donde pasas,
brotándome las horas.

Verano 2010

*

La noche, contigo, me orilla la vida.

Yo,
que siempre muero ahogado
en el fondo del vértigo:
naufrago, al fin,
en la isla desierta de tu respiración.

Verano 2010